20 mayo 2007

Camioneros: estudio antropológico, su cultura, sus costumbres


   Entre las tribus nómades posthispánicas, se ha extendido la de los camioneros.

   SOCIOLOGÍA
   Los integrantes de esta tribu, suelen desplazarse solos durante jornadas completas y en grandes vehículos de locomoción, observándoselos ocasionalmente en grupos, en estaciones de servicio, bares y prostíbulos de cuarta.

   RELIGIÓN
   Practican la fe monoteísta, de la rama cristiana, ya sea católica o evangélica. No se han detectado camioneros judíos o de otras religiones. Comparten además mitos y leyendas populares y la creencia ingenua de que sus esposas no tienen sexo mientras ellos están fuera de casa.

   ARQUITECTURA
   La evolucionada arquitectura de su hábitat, el camión, cumple con casi todas las necesidades básicas de un hogar occidental, adaptándose además a los distintos territorios e inclemencias que pudieran sobrevenir. Buches y bauleras totalmente disimulados en la estructura prismática del acoplado, se convierten en comedores al aire libre, con parrillero, mesada y alacena. La cabina se transforma en dormitorio. Para baño, bueno, cuentan con millones de hectáreas dónde encontrar el maizal o árbol amigo que les brinde la privacidad necesaria.
   Como la cabina es el lugar donde permanecen la mayor parte de su vida, han desarrollado un fino sentido artístico en su decoración. Los parabrisas ostentan calcomanías de bandadas de pájaros en hilera y otras ridiculeces que no hacen más que entorpecer la visión.
   Se puede reconocer el estado civil de un camionero en los siguientes detalles:
   * Los casados: pueblan sus cabinas de figuras de vírgenes en calcomanías y medallas y cuelgan por doquier zapatillas en miniatura y otros juguetitos.
   * Los solteros: colocan fotos de mujeres desnudas no vírgenes; tapizan las paredes interiores y asientos con imitaciones de terciopelo, cuero rojo o piel de leopardo y pequeñas lamparitas en lugares estratégicos, en cuanto se encienden, le confieren a la cabina del camión la identidad estética del albergue transitorio más deprimente.

   CULTURA MUSICAL
   Hasta hace unas décadas eran primordiales el chamamé y el tango entre sus gustos musicales. Actualmente se ha extendido mas el género "cumbia" y del tipo "villera". Gustan además de pretendidos músicos como Pimpinela, el Paz Martínez, Django, Sergio Denis.
   Si es por radio, tratan de buscar las emisoras con mayor interferencia. Si es con equipo de sonido, escuchan casetes que patinan despiadadamente hasta la tortura, pero finalmente las cintas se cortan o enredan, para beneplácito del acompañante ocasional.

   PSICOSOCIOLOGÍA
   Es interesante el abordaje psicosocial de esta tribu a partir de las leyendas que se leen preferentemente en la parte trasera de los camiones. Demuestran profunda sensibilidad y camaradería en la ruta en inscripciones tales como: "Si me tocás la cola, te rompo la trompa".
   Otras leyendas como: "Viejita, no me esperes" o " Mi madre hizo este león...etc." denotan una relación edípica con la madre extremadamente íntima e irresuelta.

   SEXUALIDAD
   Los camioneros son heterosexuales en su mayoría. Estudios de campo no han detectado camioneros homosexuales de orientación pasiva, o, por lo menos, que lo manifiesten abiertamente. Sí se detectan, y además no tienen problemas en declararlo, camioneros homosexuales activos, es decir, que cumplen el rol masculino de la penetración. Incluso las camioneras lesbianas también lo son cumpliendo este rol.
   La vida nómada lejos de sus parejas elegidas para la procreación, les desarrolló una sexualidad adaptada a este medio ambiente áspero y hostil, en el que escasean las posibilidades de elección.
   Es entendible por ello entonces que los camioneros se definan dentro de una categoría sexual especial que podríamos denominar orificiofílicos. Esto engloba a aquellos que son atraídos sexualmente por cualquier agujero, sin oponer exigencias, pruritos, escrúpulos o criterios de selección.

   El presente estudio puede anexar monografías de antropólogos versados en el tema.

04 mayo 2007

Paradojas de la inundación


   En los pueblos chicos, la tarde de domingo apenas es movilizada por grupos de personas que tratan de animarse jugando pesadamente a las bochas, en imaginarias canchas de césped a los costados de la ruta.

   Pero la inundación en los campos, cuando parece controlable y tal vez fugaz, provoca otra adrenalina en los espíritus. Con reposeras de playa, mate y abundantes viandas en canastos, la gente gasta la tarde libre, sentándose ahora en las afueras, de espaldas al asfalto -único terreno alto libre de agua-, para contemplar su flamante océano sin oleaje, imprevisto y extraño.

   Los pocos árboles que lo salpican, y las delgadas y rectas líneas de las alambradas que apenas asoman y lo segmentan al infinito, aportan aún más rareza a ese mar entrometido. Con morbosa tensión, estas personas tratan de sorprenderse y atemorizarse adivinando la profundidad del nivel de agua en cada campo y desplegando conversaciones sobre la inminencia de una tragedia que no fue. El casi de lo que podría haber sido una eclosión, un desastre irreversible.

   Con éxtasis enfermizo, la gente se agolpa sobre puentes y vados, para contemplar hipnotizada la furia de las correntadas nunca antes vividas en esos lugares llanos y rurales. Cuánto hablarán de esto para llenar sus existencias en la semana. Y por qué no exteriorizar esta impresión: ya resignadas las pérdidas, la tierra, desequilibrada, agredida y rabiosa, aportó en una escala conforme a los habitantes simples de estos pequeños mundos, la posibilidad de protagonizar la posesión de una de aquellas míticas maravillas del mundo.

02 mayo 2007

La capital de la Yerba Mate


   Apóstoles sería mucho más pequeño si no fuera por sus gigantescos bulevares. Estos surcan la pequeña ciudad misionera atravesándola varias veces en rectas, diagonales y perímetro. Cada bulevar tiene un cantero central de no menos de 30 metros de ancho y alberga dos o tres hileras de altos y anchísimos árboles, selváticas plantas y juegos infantiles. Caminar por Apóstoles es sentir todo tipo de olores y fragancias de acuerdo al andar y a las variaciones del viento.

   Tan exagerados como los bulevares son los jardincitos de las casas. Los muros de los patios que dan a la calle revientan en grietas por la fuerza de las porciones de selva que contienen adentro. Nada de florcitas y pastito, rebosan de altos árboles apretujados entre plantas de hojas anchas, cañaverales y lianas. No sería extraño que contengan monos y algún que otro rinoceronte o tigre de Bengala.

   Sorprende en Apóstoles la cantidad de monumentos de todo tipo: "A la Yerba Mate", "Al Gaucho", "A los Inmigrantes", "A los Ucranianos", "A los Inmigrantes Ucranianos"...y por supuesto, el infaltable "A San Martín". Y bueno, éste tenía que ser palabra mayor. Es un impresionante grupo escultórico de varias figuras de tamaño natural, entre las que se destaca la de una mujer, alegórica de alguna cosa, pero que no deja lugar a la reflexión por culpa de sus hermosas tetas al descubierto. Es evidente que el autor de la obra se esmeró bastante en ese detalle.

   También hay un homenaje a un poeta ruso, un tal Chervchenko o algo así, que quién sabe cómo fue a dar con sus huesos a Apóstoles. Seguramente fue por la intervención o algún empujoncito de Stalin. En la tórrida tarde misionera, causa impacto la imagen de yeso por su gorro cosaco y tapado de piel de oso, como si estuviera en plena Siberia.

   En cuanto a la población, hay tres fisonomías bien típicas: la rubia gringa opulenta, la negra o mulata y la guaraní de nariz chata y párpados inflamados como los boxeadores. Con cualquiera de estos rasgos, la diferencia entre hombres y mujeres, aparte del sexo, es que las mujeres son hermosísimas y los hombres horripilantes. Es así que en Apóstoles la "ley del embudo" se cumple como si tuviera rango constitucional, generando gran interrogación y envidia en el visitante.

   En un ómnibus, almacén o bar del pueblo, se pueden oír charlas entrecortadas principalmente en castellano, guaraní o ucraniano, sólo que ninguno de estos idiomas se alcanza a hablar correctamente. Así es este lugar, Capital Nacional de la Yerba Mate.