07 junio 2010

Pequeños seres casi humanos

Juani, 9 años.
-Profe, ¿sabía que los alguaciles pronuncian las tormentas?


Sofi, 6 años.
-Profe, ¿Cuántos años tiene?
-43.
- ¡Bien! ¡Viva! ¡Qué suerte! Se va a morir antes que mi papá, que tiene 37.


Nico, 3 años.
Nico se acaricia la panza en círculos con la manito. Aún se expresa con dificultad.
-Teñño mi panshita lleññiñamñe
-¿Qué pasa, Nico? ¿Te duele la panza? ¿Comiste mucho?
Ahora me contesta con más claridad
-Tenño mi panchita llena de hambre.


Anita, 3 años.
-¡A ver chicos! ¿Qué hay en la selva?
Anita- ¡La selva está llena de alemanes!


Violeta, 7 años.
-Cada vez que mi Mamá y yo vamos al shopping, mi Papá nos dice que lo estamos dejando en la ruina.


Cata, 7 años.
Cata me reclama- Profe, ¿dónde está la escultura que estaba haciendo?
- No sé, Cata. No la encuentro- le digo.
Cata pone los brazos en jarra y dice- ¡Ay, Profe, Profe… desde mis tres años que te conozco y no has cambiado nada!


Franco, 7 años. Agustín, 7 años. Abril, 6 años
Intento explicarles a los chicos la posibilidad de la obra abstracta, mostrándoles una escultura en hierro que gira, construida por otro chico.
-Miren esto. Esta obra no es nada. No es un auto, un animal, una persona. No se parece a nada que reconozcamos. Pero igual se puede hacer algo así. Vean qué linda. Es llamativa desde todos sus lados. Juega con el espacio…
Al rato, varios chicos buscaban piezas para ensamblar. Habían entendido perfectamente.
Les pregunto- ¿Qué están haciendo?
Franco- ¡Y, Profe! Quiero hacer una “nada” linda.
Agustín- Si, yo también quiero hacer una “nada” linda.
Abril- Y yo, Profe ¿Cuándo puedo hacer mi “nada” linda?