Cuestión de fe
2 Cuestión de Fe
Viernes, 4 de la mañana en la terminal de ómnibus de Posadas, y todavía me quedan tres horas de espera para el servicio hasta Apóstoles. Maldita combinación. La estación está como hundida en un pozo, por lo que a unos 50 metros, la ruta se encima al horizonte en una línea mas alta y los camiones pasan recortando sus contornos con cada relámpago de la tormenta que se avecina.
Pero ahora las siluetas pertenecen a ciclistas que circulan en número cada vez mayor.¿Acontecerá acá lo que alguna vez fue el Gran Rosario, según cuenta una leyenda, en el que había cientos de obreros yendo a sus fábricas con el sonido de las sirenas?
Pero estos ciclistas, que ahora surgen de a cientos para desaparecer en la negrura de la noche, decididamente no son obreros.
Incluso junto a ellos, cada tanto marcha una ambulancia, como para auxiliarlos si es necesario.
En tanto, el cielo, que había comenzado a clarear con el amanecer, como arrepentido, vuelve a oscurecerse por las nubes cada vez más espesas.
Con ese clima y a esas horas, apabulla tanto espíritu deportivo, o mas bien locura colectiva.
Sobre la ruta, miles de persistentes fantasmas en bicicleta reaparecen ante cada descarga eléctrica...
Al día siguiente se lee en los diarios: “Diez mil ciclistas marcharon desde Posadas hasta la Virgen de Itatí, a pesar de las fuertes lluvias que cubrieron los 140 km de distancia..."
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