23 junio 2016

Otras de Milton



Hace unos días mi pequeño Milton, de 3 años, apareció sosteniendo entre sus manitos un autito de juguete, un papel de regalo usado y una cinta. -¡Armalo! ¡Armalo Papá!- me exigía. Tardé en darme cuenta que él quería que le envolviera el autito para regalo. Cuando lo hice y se lo entregué, Milton lo abrió sorprendiéndose maravillado como si efectivamente hubiera sido un regalo sorpresa de alguien, tal vez mío.- ¡Uauuuuu! ¡Que increíble!- exclamó. Luego nuevamente me pidió que envuelva el autito para regalo y otra vez se dejó llevar por la fantasía y el asombro de recibir un inesperado juguete de regalo.
De ese modo, aquél día Milton recibió como 15 regalos, y otras tantas decenas en los días sucesivos. Sin embargo, su repisa de juguetes (hecha por mí, no comprada) sigue espaciosa y cargando solo algunos libros y juguetes de madera (que yo también le hice).
De esta increíble nueva costumbre –o juego- de mi hijo, si pensara positivamente diría que se trata de una profunda percepción y consiguiente adaptación a los ajustes que se avizoran en estos tiempos. También podría concluir que sufre amnesias momentáneas que se activan sobre hechos recientes, pero no ha dado otros indicios del referido mal. Así que, intento deducir, pueda ser que con todo ese acto me esté tratando de decir que soy un “amarrete del carajo”.




Además de ir logrando modestas grandes conquistas, con sus 2 añitos y medio, mi pequeño Milton me demostró una gran solidaridad y espíritu positivo. Cada vez que Milton logra avisar e ir al baño a hacer sus necesidades, recibe aplausos, y gritos de "bravo" y algarabía, Hoy mi pequeñín me siguió al baño y al comprobar que yo hice mis necesidades en lugar, tiempo y puntería satisfactorias, me miró emocionado y se despachó en aplausos y gritos de "¡Bavo!¡Bavo!