30 septiembre 2005

Puerto San Julián

  Cada región del país tiene su "no sé qué" que la hace particular y distinta. En cuanto a los que andan de feria en feria, puesteros, artesanos, pequeños productores, buscas, vendedores de productos regionales, lentes, compact truchos, y otros tráficos ilegales, bolivianos con ropa barata, bijouteros, etc., sí saben bien en qué consiste ese "no sé qué": frío, calor, viento, mosquitos, polvareda, lluvia, nieve, granizo.

  Con todo, lo peor que puede pasar es que no "haya plata" en el lugar, y el sacrificio sea en vano. Pero sabiendo que la cosa va a dar, estos nómades se aprestan con alegría solidaria a dar batalla a lo que venga durante los días que dure la feria.

  En Puerto San Julián (Pcia. de Santa Cruz) por ejemplo, el pueblo parecía inclinado por el viento.

  Antes de asomarse al aire libre había que estudiar los árboles o postes de dónde uno se podía aferrar hasta llegar al próximo reparo.

  Eso sí, la cosa era pareja, viento fuerte las 24 hs. No había sorpresas. La inmensa carpa de los artesanos, con forma aerodinámica de gusano, de 100 ms. de largo, con sus potentes y macizas vigas curvas de hierro, y con los puestos adentro y todo, al término de la fiesta, que duró tres días, se había corrido como cinco metros. Si el evento hubiera durado uno o dos meses, posiblemente habríamos terminado en el mar.

  Pero ir a Pto San Julián tenía otras ventajas. Hasta la hora de apertura de la feria, y preparándose para la lucha contra el viento, el entretenimiento básico era ir a los acantilados y playas a juntar restos fósiles y avizorar lobos marinos, ballenas y pingüinos.Además, los puesteros teníamos alojamiento gratis: el polideportivo municipal. El problema fue que dos batallones de policía llegados de Río Gallegos para reforzar la vigilancia en la fiesta, nos ganaron de mano y ocuparon las habitaciones con cama. Por un pequeño error de algún eficiente funcionario, quedamos sin cama 300 personas, entre puesteros, bailarines y músicos de folklore, artesanos, algunos con mujer e hijos.

  Se consiguieron colchones y se destinó la cancha de pelota vasca del polideportivo como dormitorio para todos. Ese lugar se mantendría con las luces apagadas y en silencio. Una cancha de pelota vasca es un recinto cerrado de paredes altísimas, de 60 x 10 m de superficie, y con una fina hilera de mirillas enrejadas en una de las paredes. Era un poco tenebroso entrar por la noche en un lugar así, en penumbras y silencioso, con hileras de cuerpos enfundados en bolsas de dormir hasta la cabeza. Era la visión apocalíptica de una gigantesca morgue improvisada durante algún cataclismo. Este efecto mortuorio disminuía al escucharse ciertos ronquidos y flatulencias.

  Entre todos los personajes de la feria, el que se destacaba era un chilote, con artesanías en madera y auténtico descendiente de maoríes, cuya existencia refrendaba la teoría de que los mapuches podrían descender de pueblos pescadores de la Polinesia. Hubiera sido muy interesante dialogar con él, de no ser que estaba en pedo desde la mañana hasta la noche. A él ganas de charlar no le faltaban. Hablaba y reía todo el tiempo, mostrando sus dos únicos dientes, como contando chistes tan extraordinarios como ininteligibles. Primero pensé que hablaba en maorí, o algún dialecto derivado, o francés, y mezclado con acento chileno bien cerrado, pero no, el hijo de puta hablaba en castellano...

  Mi puesto de camperas en la feria tenía a un lado a un productor de salames "puro cerdo" de Santa Cruz, al otro dos productores de chocolates de Bariloche y tortas galesas de Trelew, y en frente una pareja de artesanos de títeres de goma espuma. Para desgracia de éstos últimos, habían caído a esa remota fiesta, cinco puesteros con el mismo producto. Y debían esforzarse mucho para vender. El titiritero, sesentón, de ojos achinados, cara y lentes redondos, con su gorra de paño y un sobrio tapado de botones hasta el cuello, era absolutamente idéntico a Mao Tsé Tung. Había que ver al líder de la Revolución China llamando la atención de los niños, haciendo voces y caras, junto a sus títeres y mascarones de goma espuma.

  A cada uno de los asistentes nos dieron un diploma de recuerdo, en el que había unas ondulaciones dibujadas que simbolizaban al viento, como si uno lo fuera a olvidar, y al cuarto día iniciamos el éxodo en todo tipo de incómodos y antiguos vehículos. A excepción de Soledad Pastorutti, su hermana y su poncho, que se fueron en avión...

La animación en los moto encuentros

   Como dije en alguna oportunidad, en los moto encuentros hay siempre algún escenario, y equipos de sonido y luz, que servirán a las bandas de rock y a la presentación de las premiaciones específicas de los motoqueros. Premio al motoquero más joven, al más viejo, al que hizo el viaje más sufrido, a la moto más antigua, mejor personalizada, al que vino de más lejos, al que llegó primero, e incluso una vez se premió al más barbudo.

   En cuanto a la animación en sí, se puede decir que la realiza generalmente el presidente o el más carismático de los organizadores. Claro que no hay de por medio un concurso por oposición y antecedentes de manejo de la lengua castellana, que parece desconocerse completamente. He oído con horror a ciertos conductores disparar por el micrófono:-¡Bueno, vamos a elegir al caño de escape más "ruidento"!- o -"¡Lástima que sigue "lluviendo"!

   En una oportunidad, habiendo un iluminador apodado "Calahorra", el conductor, que quería mas luces en el escenario, espetó por los parlantes:-¡Hey, que venga "Calaborra"!-

   En cuanto al idioma utilizado, se puede decir que es una sucesión de guarangadas que harían sonrojar a Jorge Corona, y al autor de las canciones de "Los Pibes Chorros".

   Y no importa si el moto encuentro es en un camping familiar.

   En Leones, por ejemplo, los motoqueros se reunían en un típico club de pueblo, con pileta y muy familiero, con montones de niñitos correteando por ahí. Como para romper el hielo a las cuatro de la tarde, el animador anunció:-¡ Y ahora, vamos a hacer el juego de quemar las gomas, pero si alguna quiere tirarla...!- Y mientras yo trataba de distraer o taparles los oídos a los pibes que tenía mas cercanos, continuó:-¡¿Saben como le dicen a mi hermana? "Mono Manco",... porque pela la banana con la cola!- , y ese fue el suave comienzo, como para ir entonándose.

   Por suerte, o no, algunos chistes suelen ser inentendibles para los neófitos en cuestiones de fierros. Por ejemplo, hay una pieza mecánica cuyo nombre popular es "la tripa", y es un cable conector, y eso daba pie al siguiente chiste-¡¿Saben como le dicen a mi hermana? Velocímetro,...porque no funciona bien sin "la tripa"!- ¿Cuánta dulzura ,no? Tanta necesidad de hablar de la hermana...

   Entre las bandas de rock y blues, no hay duda que la más popular entre los motoqueros es la de Conan y La Gringa, una pareja bastante veterana que cuentan sus amoríos en sus canciones:"Haciendo el 69 en micro" se titula una de ellas. Conan, expatovica de discotheques, cincuentón, es tatuador, y él mismo está tatuado enteramente, tiene una calvicie bastante avanzada, y sin embargo no deja de lucir el pelo canoso que le queda, bien largo hasta la cintura, que al atarlo con una colita, parece una cola de caballo. Al cantar, luce una voz profunda, bien blusera, y las letras son muy ilustrativas. Pero el clímax propio de los blues, lo corta él mismo, por culpa de su pronunciado ceceo. Además, pareciera que tuviera un tic nervioso que lo obliga a pronunciar la palabra "aguanten..." , y está todo el tiempo : "¡Aguanten los motoqueros!...¡Aguanten los de Las Parejas!...¡Aguanten los muertos!...¡Aguante la ruta, loco! y así, interrumpiendo las canciones hasta la tortura.

   Una de las ceremonias más interesantes de los encuentros es la del recuerdo de los fallecidos en el asfalto. Se realiza con un minuto de ruido estruendoso de motos aceleradas y bocinazos, y entrechocando como un brindis, las botellas de cerveza.

   Un capítulo aparte merece la siguiente ceremonia:

   El conductor convoca a las chicas a subir al escenario para la gran elección. Las chicas presentes en el moto encuentro suben con sus tacos altos y ropas de noche. Pese a que todo transcurre en un camping donde abunda el césped, las piedras y el barro, las mujeres andan con tacos aguja todo el día, de la mañana a la noche. Casi todas lucen además, accesorios de cuero, lo que a las más lindas les da mayor sensualidad, lindando con el erotismo sadomasoquista, y a las más fuleras, les da mas aspecto de chomas o lesbianas.

   La ceremonia de selección no es precisamente elegante y glamorosa como la elección de "Miss Mundo". Imagínense a Valeria Mazza subiendo a un escenario de madera, que es un remolque de camión, mientras el conductor dispara:-¡A ver muchachos, ahora vamos a elegir a "La más perra"!... Pero es tal cual, se elige a la más "perra". Se supone que se trata de la más linda ya que no se hacen comentarios sobre la conducta moral de las aspirantes.

   Y efectivamente, por votación popular, hecha con chiflidos, bocinazos y aceleradas de motos, se elige a la más linda. Una hermosa pelirroja de cabellera leonina, que le cubre totalmente la espalda, excepto unos hermosos hombros desnudos. De caderas exageradas, comparadas con la cintura finísima, expuesta al aire debidamente, como su vientre y ombligo con piercing.

   Luego, el conductor convoca al novio de la susodicha para felicitarlo públicamente:-¡Y ahora, vamos a decirle al "ciego" del "Lagarto", de la agrupación "Las Águilas del Asfalto" de Alvear, Mendoza, lo que se merece por tener semejante "Perra": ¡Hijo de puta!, ¡Hijo de puta!- y los motoqueros corean:-¡Hijo de puta!, ¡Hijo de puta!- Mientras tanto, el "Lagarto" ríe exultante y levanta los brazos como si él hubiera ganado la premiación...

La ruta y sus continentes

La ruta es un delgado océano separando continentes que van pasando, discurriendo.
En esta cinta de asfalto me siento suspendido, flotando, en un punto fijo, inmóvil, mientras postes de luz, campos, pueblos, naturaleza y artificio me rozan por ambos lados y en el zumbido del aire movido por la inercia, resuenan sueños y tragedias, bienvenidas y repudios. Todo circula, todo corre. La vida pasa en el tiempo y tantas vidas se cruzan en el espacio. Los sentidos se esfuerzan por conmoverse, pero sólo captan fragmentos, y se agotan hasta el sueño, concientes que allí lo pierden todo. En el no estar. En esta dictadura de la fugacidad, cómo ejercer la pretensión de ser feliz.

Ruta circular

   Durante la vigilia tensa, expectante, del que conduce un vehículo por la ruta durante muchas horas, se suceden distintos estadios emocionales.
   Mientras se está descansado, despierto, provoca un gran éxtasis el deslizamiento sobre el asfalto uniforme, la brisa en el rostro y la visión de los campos del amanecer. Esto se alterna con estadios mas eufóricos, de necesidad de cantar o escuchar música a todo volumen.
   Pero el cansancio por el paso de tantas horas de esa tensión paralela que es conducir un vehículo, lleva a la mente a sensaciones mas extrañas. En estas, exteriormente, la cara del conductor demuestra una actitud manifiesta de abulia, casi una especie de parálisis. El cuerpo actúa por actos reflejos instintivos, sin recibir órdenes del cerebro, el cual está en otra dimensión, y con sus hemisferios actuando escindidos. Se atraviesan flashes, no de luz sino de oscuridad. Estos son los espacios que está demandando la mente para descansar.
   Los camioneros saben bien de esto. Cuántas veces manejan dormidos, pero soñando que están perfectamente despiertos. Y es así como los accidentes de camión suelen ser tan terribles como absurdos e inexplicables: un desvío repentino hacia la nada, una embestida contra la columna de un puente...
   Con estos pensamientos trato de explicarme la situación tan extraña que me está aconteciendo ahora.
   Eran alrededor de las tres de la madrugada para cuando yo creía ya había atravesado Oncativo, un pueblo de Córdoba cuyo nombre siempre me resultó simpático. Como muchos pueblos, a esas horas estaba totalmente iluminado, pero sin gente deambulando, sólo luces de calles y negocios.
   El día había sido largo. había salido de Rosario a las cinco de la mañana, pasado por Río Tercero, Carlos Paz, visitado varios clientes, y recorrido unos 600 Km., todo en veinte horas, sin descansar y deteniéndome sólo a tomar café.
   Ya hacía un par de horas que mi conciencia había empezado a volar, escabulléndose sin control entre pensamientos incongruentes, y sin atender las circunstancias propias del manejo del vehículo. Yo, simplemente, continuaba la marcha, atontado por las líneas del asfalto y el ruido del motor, como si éste fuera un alucinógeno sonoro.
   En este estado, mientras esperaba toparme con el cartel anunciando la proximidad de James Craik, otro pueblo de nombre risueño, visualizo el que anuncia nuevamente Oncativo a un kilómetro."Qué loco que estoy", pensé, aceptando el hecho decepcionante de pasar por un lugar que creía haber superado. Y proseguí, pero no sin cierta sensación de angustia sobre mis hombros.
   Luego de Oncativo, me sumerjo otra vez en la oscura ruta, buscando con cierta ansiedad las luces de James Craik. Como si el camino se hubiera transformado en un inmenso círculo, de manera tal que su curvatura me fuera tan imperceptible como la redondez de la tierra, otra vez aparece Oncativo... Atravieso las mismas calles, veo los mismos negocios... Más asustado que perplejo, se me aceleran las pulsaciones del corazón, hasta oprimirme el pecho. Pero sigo adelante. Y en una hora se repite toda la escena:...ruta, Oncativo, ruta...
   Hace bastante que dejé de contar las veces que pasé por este pueblo, no obstante la noche sigue firme en su negrura. Tratando de no perder la calma, sólo tengo en claro el porqué persisto en continuar . Experimentando esta rueda infernal, aún tengo esperanzas de salir de este sueño como si nada, y que aparezca el bendito James Craik de una puta vez.
   Pero si detengo mi marcha y fuerzo el quiebre de este destino circular o pesadilla, temo la posibilidad de que mi mente deje de viajar por sí sola y se dé cuenta de que, en realidad, estoy hecho trizas contra algún puente.