05 junio 2012

De creencias y afectos- Yo lo vi,...- V

De creencias y afectos


Yo lo vi, no me lo contaron V

En el tramo que va de Alpasinche a Aimogasta, por la ruta nacional 60, paisajes continuos que apabullan, uno tras otro, no evitan que uno se inquiete ante un sorpresivo santuario :” Al Degolladito”.

Aunque el derredor se torna potente y magnífico, y siempre hay cierto miedito cuando uno frena el vehículo en esos parajes, la curiosidad puede más.

Tratamos de interiorizarnos sobre este milagrero periférico a la Iglesia Católica, como tantos por la región. Pero de las ofrendas o leyendas no podemos discernir nada. Me llama la atención una estatuita carbonizada que se destaca entre las velas usadas y las chapitas doradas con diversas formas en miniatura, piernas, ojos, intestinos, úteros, pulmones, que fueron dejando anónimos devotos según su súplica o necesidad. La levanto para ver si me da algún indicio. Es inútil.

El misterio de esta veneración tan local y desconocida, por suerte se resuelve enseguida. Otra pareja se detiene tras mi auto y descienden ambos, hombre y mujer con flores y botellas de agua.

-Parece que era un vendedor viajante- nos explica él- y lo asaltaron cuando pasaba por acá cerca, pero en la ruta vieja, antes de que hicieran ésta otra. Eso fue hace unos años. Y bué, parece que también lo degollaron…

-Pero es muy bueno para los milagros- lo interrumpe ella -Pídanle al “Degolladito” cualquier cosa que se las va a cumplir enseguida. Eso sí, no toquen nada, porque si no, dicen que no te deja salir de acá nunca más…

Recordando la estatuita quemada que yo había levantado, antes de encender el motor del auto, interiormente me resuena esta última amenaza. Incluso mi compañera me pregunta: -¿vos no tocaste nada, no?

Giro la llave de encendido media vuelta y resoplo de alivio al escuchar el sonido del motor.

La gente del Noroeste se da tiempo y espacio para recordar personajes de los más variados.

En Amaicha del Valle (Tucumán), una calle periférica lleva de nombre L. Shumacher. Si bien suena parecido no se trata del piloto de Fórmula 1 sino de un desconocido escultor alemán, Ludwig Shumacher. Al parecer, el homenaje fue una cortés devolución a este alemán que dejó a los lugareños una talla extraña y enorme de, según él, una virgen amortiguando su caída o tropezón merced a la mano oportuna e invisible del Señor, mas un pájaro que se eleva de sus entrañas.

El alemán, luego de concluir su talla y recibir los honores del pueblo, incluyendo el nombramiento de una calle, siguió su viaje por el mundo.

La talla dista mucho de las clásicas figuras destinadas al culto católico. No hay cruces, ni aureolas. Alguien dejó un Rosario de cuentas blancas de plástico en las manos de la virgen, siendo este el único indicio de pertenencia al catolicismo.

Ubicada en un espacio libre, un parque de algarrobos, con quinchos y bancos para descansar, la figura está dispuesta en una posición extremadamente diagonal, aérea, y con los brazos extendidos. Yo, mirando la escultura desde varios ángulos, no logro conectarme con la explicación caprichosa del escultor. Simplemente veo una mujer, virgen o no, atajando un penal.

En la entrada al Museo Arqueológico y Centro de Artesanos de Santa María (Catamarca), un busto de bronce reproduce un rostro narigudo y sonriente, de mirada perdida y soñadora y gorra policial. La placa reza su nombre: Huguito Rodríguez, así en diminutivo. También dice que fue declarado ciudadano ilustre

A la derecha del hall de entrada, una sala enorme lo envuelve a uno en un recorrido histórico de miles de años percibido a través de urnas, cuencos y cerámicas variadas, tejidos centenarios y algunos objetos de metal, oro, plata y bronce mas recientes, pertenecientes al invasor incaico.

-Esto no es nada- cuenta con orgullo el cuidador del museo, única persona en él, por lo que también hace los comentarios explicativos y cobra la entrada-Atrás, tenemos otra sala repleta de objetos, todos amontonados. Esto podría ser un flor de museo si nos dieran bola.

Al salir me reencuentro con el busto y mi intriga, así que vuelvo al escritorio del guarda para preguntarle por ese personaje.

- ¡Ah! Huguito era un muchacho que siempre quiso ser policía, pero era discapacitado. Tenía una deficiencia mental. La cuestión es que durante años, Huguito caminaba cada día los 10 km desde su casa, en el cerro, hasta la comisaría del pueblo. Ahí se ponía una gorra o le daban una, no sé, y hacía siempre la misma recorrida visitando y saludando a todos, los negocios, la gente, como una ronda ¿vió? vigilando que todo estuviera en orden.

-Pero lo declararon ciudadano ilustre, le hicieron una estatua, ¿fue por algo en especial? – insisto. Al mismo tiempo siento que me arrepiento de mi impertinente curiosidad de turista.

El guarda parece dudar, tal vez incómodo por tener que explicar algo que está macerado sólo en los corazones del pueblo, como en el suyo propio. Finalmente opta por elegir las palabras más sencillas y directas:

-Simplemente es que Huguito era una buena persona. Y lo queríamos todos.

Víctor Gómez



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En nuestra cordillera andina, cientos de ciudades, pueblos, villas y caseríos solitarios, subsisten plenos de gente que ama su lugar. La megaminería, lejos de ser la solución como pretenden presentarla los gobiernos corruptos y feudales de la región, terminará por ultimar estas poblaciones, al quitarles el agua, y contaminar sus campos. Esto ya se sabe en todo el mundo. Pero en nuestro país se intenta desinformar la verdad así como se han ocultado el uso de cianuro y los derrames accidentales de los diques de cola en San Juan y Bajo La Alumbrera.

No hay mejoramiento socioeconómico con la megaminería. Hay atraso, pauperización, acumulación de riquezas en pocas manos, saqueo de recursos por empresas extranjeras, devastación y contaminación de grandes territorios.

Esto ya pasó en Chile. Y está pasando en Andalgalá y Belén. Por eso reaccionó su pueblo. Y para evitarlo están reaccionando Famatina, Amaicha del Valle, Fuerte Quemado, Cafayate…no hay población del oeste cordillerano que no esté haciendo asambleas contra la megaminería.

Como dijo Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz y Director del Servicio de Paz y Justicia: “Soberanía también es nuestra Cordillera de los Andes y los recursos que hay en ella”

El Martes 28 de febrero en el bar de La Toma a las 20 30, nos reunimos artistas, músicos, gente de teatro, y del arte en general para pensar acciones de difusión contra la megaminería.

Invitamos a que participes de la marcha del 1ª de marzo a las 19 hs. desde plaza Pringles hasta el Monumento con las consignas:

“Aplicación de las leyes “antiminería a cielo abierto”, y de protección de las reservas acuíferas”

“No a la represión de los manifestantes de los pueblos cordilleranos”

“Mantenimiento y profundización de economías sustentables”.

Víctor Gómez