27 julio 2009

De creencias y supersticiones entre pequeños perversos polimorfos

Carolina reparte pulseritas de tela que trajo de Brasil entre sus compañeritos del taller, todos enanos de 6 a 7 años. Al atárselas a la muñeca, cada uno pide tres deseos.

Agustín:- ¡Yo me guardo la pulsera mía para cuando me esté por morir! ¡Entonces pido el deseo de no morirme!

Santi acota: -¿Vió Profe que dicen que la cancha de Central está embrujada? Por eso no quiere venir el equipo portugueño.

Julián:-¿Profe, cree en Dios?

Profe:- No.

Seba:- ¡Bien! ¡Viva! ¡Yo tampoco!

Julia: -Y pero si te bautizaron sos católico, aunque no creas en Dios.

Seba:- ¡Qué me importa! Igual, en mi casa nadie cree en Dios. Salvo mi abuelo…

Santi: -Mi mamá es recaprichosa, ¿sabe por qué? Porque es de Capricornio.

Profe: - Capricornio viene de cabra.

Fede: - ¡Ah! ¡Tu mamá es una cabra!

Julia:-Mi mamá es virgen. Nació en Septiembre.

Carolina: -Profe. ¡No sé qué animal fantástico dibujar! No se me ocurre ninguno.

Seba: -Dibujala a la vice de mi escuela.

Sofi: -No veo muy bien. El sicólogo los otros días me midió la vista y me recetó lentes.