Semana Santa para un ateo
Me descolocó la pregunta de mi hija de seis años, casi una intimación:
- Papi, ¿cómo vamos a celebrar las Pascuas?
En mis planes sólo había anotado una siesta de aquéllas, espectacular, una siesta de Semana Santa.
Últimamente, estas fechas me sorprenden trabajando, sin poder viajar y, como siempre, sin familiares con los que reunirme. ¡Qué mas da! Sólo queda aprovechar para hacer esos trabajitos colgados por falta de tiempo, o dormir, dormir todo lo que se pueda, dormir hasta la jaqueca.
Además, todo está cerrado, y el ambiente no da para ánimos festivos. Es que parece que más o menos coincidiendo con estos días, justo se murió un tipo,... Jesús, ...Jesús Salvador,...Jesucristo, ...o algo así, famoso por haber nacido de una virgen, en momentos en que la fertilización asistida no estaba tan asumida.
Desde los noticieros se especula sobre cuán hecho mierda está el Papa, y si va a dar la misa en cinco o en medio idioma, parado, sentado, o si desde la clínica televisan cómo le mueven su babeante boca como a un títere para que parezca que dice “amén”. Dejen tranquilo a ese tipo. Cada tanto se comenta: “El Papa dijo no al aborto, no a los preservativos” y otras sandeces propias de la Iglesia. Pero deben ser inventos, porque el hombre no coordina, y si dice algo, no se le entiende nada.
Por suerte, como estamos en democracia, en pleno Viernes Santo se la puede ver a Sharon Stone en bolas y por TV abierta. En el Proceso, la TV era una seguidilla de películas mal hechas y aburridísimas sobre Moisés, David, y otros iluminados.
Tantos pensamientos y tanto silencio en la calle me están amodorrando. Por lo pronto, cumpliré religiosamente con mi propio destino pascual: zzzzzz, zzzzzzz, zzzzzzzz, zzzzzzzzzzzz...
Víctor Gómez, marzo de 2005
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