La ruta y sus continentes
La ruta es un delgado océano separando continentes que van pasando, discurriendo.
En esta cinta de asfalto me siento suspendido, flotando, en un punto fijo, inmóvil, mientras postes de luz, campos, pueblos, naturaleza y artificio me rozan por ambos lados y en el zumbido del aire movido por la inercia, resuenan sueños y tragedias, bienvenidas y repudios. Todo circula, todo corre. La vida pasa en el tiempo y tantas vidas se cruzan en el espacio. Los sentidos se esfuerzan por conmoverse, pero sólo captan fragmentos, y se agotan hasta el sueño, concientes que allí lo pierden todo. En el no estar. En esta dictadura de la fugacidad, cómo ejercer la pretensión de ser feliz.
En esta cinta de asfalto me siento suspendido, flotando, en un punto fijo, inmóvil, mientras postes de luz, campos, pueblos, naturaleza y artificio me rozan por ambos lados y en el zumbido del aire movido por la inercia, resuenan sueños y tragedias, bienvenidas y repudios. Todo circula, todo corre. La vida pasa en el tiempo y tantas vidas se cruzan en el espacio. Los sentidos se esfuerzan por conmoverse, pero sólo captan fragmentos, y se agotan hasta el sueño, concientes que allí lo pierden todo. En el no estar. En esta dictadura de la fugacidad, cómo ejercer la pretensión de ser feliz.
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